Etiología, epidemiología y anatomía patológica     Síntomas y signos     Diagnóstico     Profilaxis, pronóstico y tratamiento  

 

Etiología, epidemiología y anatomía patológica

Los cuatro tipos de tularemia se enumeran en la tabla 157-1 . El germen causal, Francisella tularensis, es un pequeño bacilo aerobiopleomórfico, inmóvil y no esporulado, que entra en el cuerpo por ingestión, inoculación, inhalación o contaminación. Al parecer puede penetrar a través de la piel intacta, aunque en realidad quizá lo haga a través de microlesiones. El tipo A, el serotipo más virulento para los humanos, se encuentra en conejos y otros roedores. El tipo B suele producir una infección ulceroglandular leve y se encuentra en el agua y los animales acuáticos. La transmisión entre animales se produce a través de artrópodos hematófagos y por canibalismo.

Entre las personas afectadas con más frecuencia se incluyen cazadores, carniceros, granjeros, manipuladores de pieles y trabajadores de laboratorio. Durante los meses de invierno, la mayoría de los casos se deben a contacto con conejos salvajes infectados (sobre todo al despellejarlos); en los meses de verano, la infección suele seguir a la manipulación de aves y otros animales infectados, o al contacto con garrapatas y otros artrópodos infectados. Rara vez se producen casos por ingestión de carne poco cocinada o aguda contaminadas. En la zona occidental de Estados Unidos, las garrapatas, las moscas de los ciervos, las moscas de los caballos y el contacto directo con animales constituyen fuentes adicionales de infección. No se ha descrito contagio de persona a persona.

En los casos de enfermedad diseminada se encuentran lesiones necróticas focales características en diversas fases de evolución, distribuidas por todo el cuerpo. Miden entre 1 mm y 8 cm, son de color blanco amarillento, se observan sobre todo en los dedos de las manos, los ojos o la boca, y muchas veces existen también en ganglios linfáticos, bazo, hígado, riñones y pulmones. La neumonía se caracteriza por focos de necrosis en los pulmones. Desde el punto de vista microscópico, la necrosis focal está rodeada por monocitos y fibroblastos jóvenes, rodeados a su vez por grandes acúmulos de linfocitos. Aunque puede aparecer la toxicidad sistémica grave, no se han demostrado toxinas.

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