Síntomas, signos y diagnóstico     Tratamiento  

 

Tratamiento

Las lesiones de la médula cervical precisan estabilización precoz. Debe aplicarse un collarete pediátrico bien adaptado para prevenir la flexión y la extensión, que se mantendrá hasta que pueda descartarse claramente la lesión. Si el paciente no puede manifestar dolor u obedecer órdenes, el collarete se dejará en su lugar hasta que pueda confirmarse la ausencia de lesiones óseas, ligamentosas o medulares. Para prevenir la flexión del cuello y mantener el cuello en posición neutra, la planta pediátrica para la columna vertebral a utilizar en todos los niños £3 años deberá estar provista de una indentación para adaptar el occipucio. La tracción de la columna cervical como parte de una maniobra de estabilización durante la intubación está contraindicada.

Cuando se sospeche una lesión de la médula espinal, es imprescindible prestar gran atención a la ventilación/oxigenación y a la circulación. La hipotensión puede provocar una isquemia medular, por lo que el paciente hipotenso debe recibir de inmediato un bolo (20 ml/kg) de solución cristaloide (salino normal o lactato de Ringer) en infusión i.v. Pueden administrarse bolos adicionales hasta obtener una PA normal, y puede considerarse la conveniencia de añadir un agente a-adrenérgico. Puede instaurarse una infusión continua de fenilnefrina o adrenalina, con una dosis inicial de 0,1 mg/kg/min. Además, el uso de Solu-Medrol (30 mg/kg) seguido de una dosis i.v. de 5,4 mg/ kg/h durante 24 h podría ser beneficioso, siempre que se administre durante las primeras 8 h siguientes a la lesión (según los datos obtenidos en pacientes adultos con lesión medular).

Los niños con traumatismos importantes de médula espinal, como los que sufren otras formas de traumatismo grave, deben ser transferidos lo antes posible a una unidad de traumatología pediátrica.

(c) Manual MERCK. Manual para médicos y estudiantes.